El gran corredor


El gran corredor



Un periodista británico le preguntó en una ocasión a Zhou Enlai, ministro de Exteriores de China a mediados del siglo XX, qué pensaba de la Revolución Francesa, y él le respondió: "Todavía es pronto para pronunciarme".

Yo hace muchos años pregunté al ex ministro de Economía Carlos Solchaga qué le pareció, cuando dirigía el Departamento de Economía, que el primer AVE del país fuera hasta Sevilla en lugar de a Barcelona, que a todas luces parecía su destino natural. Su respuesta fue un poco más clara. Me dijo que fue una decisión política probablemente justificada por la necesidad de enlazar Andalucía con el resto de la nación, aunque el problema, según reconocía, es que, al mismo tiempo que se llevaba a cabo la mayor obra de ingeniería de la historia, se remasterizó la autovía de Andalucía y se reformó el aeropuerto de Sevilla. Se hicieron tres obras redundantes a la vez, se gastaron miles de millones al mismo tiempo y el objetivo, que era levantar a Andalucía de la postración, sigue sin haberse cumplido.

Después de tres décadas, el sur de España continúa creciendo menos que el resto del país y tiene la segunda tasa de paro más alta aunque, todo hay que decirlo, allí se disfruta como en ninguna otra parte. Bastante más de la mitad de la gente vive del subsidio público y casi la mitad trabaja para la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, quizá la nueva secretaria general del partido, que lleva décadas inoculando a los españoles el veneno de que no son suficientemente capaces para ganarse la vida por sí mismos, pero que no se preocupen, que allí habrá siempre un socialista para persuadirle de las ventajas de la existencia lanar.

Ahora, el Gobierno del señor Rajoy, después de que Zapatero haya completado la construcción en el país de casi tantos kilómetros de AVE como Japón, quiere dar un impulso al llamado Corredor del Mediterráneo, aquel que debería haber sido una prioridad hace décadas si el interés partidista del PSOE no se hubiera interpuesto en el camino. Mi opinión es que es una inversión crucial para impulsar el crecimiento y la competitividad. Completar la España radial en la que se han centrado los gobiernos precedentes con una España circular, que enlazara Algeciras con la frontera francesa de Cataluña, recorriendo todo el Levante, a través del ferrocarril, podría abaratar los costes del transporte, mejorando su velocidad y su conexión con el resto de Europa. Tiene sentido multiplicar la rentabilidad de la vía férrea y descongestionar la carretera, y creo que muy pocos saldrían perdiendo si se hacen las cosas bien. El último número de Actualidad Económica, que ya pueden comprar en el quiosco, explica todos los pormenores de este proyecto de Corredor del Mediterráneo, que ayudaría a impulsar la productividad general. No servirá para aplacar la ira de los miles de nacionalistas chiflados, instalados en el victimismo permanente, pero su objetivo no es otro que vertebrar el país, potenciar a las empresas y contribuir a generar empleo.


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